La Piel Intrusa - Letras Libres

"Having children is having an intrusive skin. It's a foreign skin that gets inside ours and ends up being ours, but continues being intrusive because it makes us act in ways that make us surprise ourselves" —Yanina Rosenberg for Letras Libres


LITERATURA

Entrevista con Yanina Rosenberg: “Me parece mucho más interesante pensar en lo que no vemos que en lo que vemos”

Daniel Gascón

29 marzo 2019

La autora argentina habla de su primer libro de relatos, La piel intrusa (Páginas de Espuma).

Construcción: El libro en un principio tenía un par de cuentos más. Y después, hablando con Juan Casamayor, el editor de Páginas de Espuma, vimos que había temas recurrentes: desde el mundo fantástico hasta temas específicos como la maternidad. Y bueno, ahí fuimos seleccionando qué cuentos y qué no. 

Realidades: Me gusta buscar en las cosas cotidianas esas posibilidades de distintas realidades que puede haber en cualquier hecho, en un sitio cotidiano. Es como cuando una canilla que gotea y de repente tira un chorro fuerte y lo que cae sigue siendo agua, pero hay como una sorpresa, algo distinto. 

Cuerpo: Me interesan el erotismo y la truculencia: es parte de todo un universo de emociones que se exacerban tanto que se muestran a flor de piel. Todo lo que está reprimido se manifiesta corporalmente también. 

Maternidad: Es lo más cotidiano, lo más cercano y nuestra realidad del día a día. Es donde más vulnerables nos podemos sentir al ver distintas posibilidades que tenemos a nuestro alrededor, como que los monstruos están ahí acechando, nos están mirando por algún agujerito que nosotros ni siquiera sabemos que existe. 

“Calor, dolor, rubor, tumor”: En este cuento, el más extenso del libro, quería ver cómo se manifiestan los distintos tipos de relaciones. Cómo se puede llevar a ver esa mujer que está perdida y de repente le encajan un chico, lo tiene que cuidar. Es una maternidad repentina, no buscada y desesperante porque no está acostumbrada a nada de ese universo. Trata de cómo los universos te sorprenden en distintas situaciones. 

Punto de partida: Puede ser algo autobiográfico pero no propio, sino en general: quien no fue a dar un examen, quién no se encontró en un viaje. Se puede partir para mis cuentos de una imagen, de una frase, de un final y cuando me pongo a escribirlos los personajes hacen lo que quieren, son libres y me terminan llevando hacia cualquier otro final. Es como si no lo controlara. 

La culpa: Me viene impuesta de fuera: de lo que nos marca la sociedad, lo que debemos pensar, lo que debemos hacer. Los personajes reprimen esa culpa y llega un momento que ya no pueden más y dejan de contenerla. Creo que está bien que no repriman esa culpa, que no repriman ese sentimiento que les sale de: ¿por qué yo no puedo sentir esto? ¿Por qué tengo que sentir culpa por cierto sentimiento, agotamiento de una maternidad, por ejemplo?

Dobles: Va por el camino de querer buscar otra realidad. Por ejemplo, pienso en el cuento donde una madre quiere empezar de vuelta, quiere otra hija. Es como los mundos paralelos. Estos personajes quieren escapar hacia esos otros mundos y verse inmersos en distintas realidades, en realidades que consideran la apropiada.

Situación básica: Está ahí la autoexigencia y la exigencia que viene de fuera hacia el título materno: “me tienen que salir las cosas bien y yo tengo que hacer las cosas para que mi hijo salga bien”. Son expectativas propias sobre el hijo. Giro en torno a la idea de querer lograr lo que uno quiere y el hecho de que, por supuesto, no siempre salen las cosas como uno desea.

Formatos: El cuento es solo un formato que pide la historia a narrar. La extensión es solo un hecho más: hay cuentos de 10-15 y hay cuentos de 3 páginas, y eso va según me lleven los personajes. El trabajo con la palabra tiene que ser igual de significativo tanto en el cuento como en la novela por más que tengan otra extensión. 

El viaje: Cambia de lugar a los personajes; sacarlos de su lugar seguro, de su lugar común y llevarlos a otro lado donde no saben qué es lo que van a encontrar. Y creo que ahí juega mucho esa búsqueda de cambio de realidad, de contexto. 

Voz: Hay una voz femenina predominante. Pero no siempre narra el punto de vista femenino, por ejemplo en el primero. 

Imaginario gótico: Es lo que hace que uno se traslade a esos mundos que están en mi cabeza. Me parece mucho más interesante pensar en lo que no vemos que en lo que vemos. 

Tono: Es algo intuitivo. Lo que sí me gusta es que cada cuento sea distinto al otro en cuanto a la sorpresa. Me gusta que por más que haya unos rasgos en común, unos temas recurrentes, me gusta que el lector encuentre algo distinto en el cuento siguiente. Eso me parece algo fundamental y es lo que me gusta a mí también como lectora. 

Tema: No sabía que la mayoría de los cuentos trataban sobre la maternidad. Fue algo que descubrimos con la edición. Bueno, ahí descubrí mis propias obsesiones. Tener hijos es tener una piel intrusa. Es una piel que es ajena y que se mete dentro nuestro, y termina siendo nuestra pero sigue siendo intrusa porque nos hace actuar de distintas maneras que tal vez nos sorprenden a nosotros mismos. La unidad temática encontrada es algo que no esperaba.

Novela: Ya está terminada. Se llama Momento Estocolmo y estamos viendo a ver si sale al año que viene. También está situada en un contexto cotidiano: en un hospital, donde hay una madre internada y una hija que la está cuidando y se queda a pasar la noche ahí. Si bien no hay cosas tan extrañas a la vista, yo creo que hay agujeritos donde el lector podría meter: “bueno, acá podría pasar… está por pasar algo extraño”. Y que complete eso el lector. 

Escenarios: Hay un poco de todo. No creo que haya algún lugar específico: están fuera de tiempo y lugar, me parece. Y la novela yo creo que también: la situé en Buenos Aires pero yo creo que podría pasar en cualquier otro lado. Es algo común que nos puede llegar. 

Realismo: Si está bien narrado y es interesante está buenísimo leer algo realista. Pero lo realista lo tengo todos los días. Cuando leo me gusta buscar algo que me lleve más allá, algo distinto, algo que me muestre lo que no puedo ver. Y por otra parte, es todo tan relativo: los miedos, lo atávico… Lo que para uno es irracional para otro no lo es tanto.