La Piel Intrusa - La Gaceta

"Oddity, the fantastic, and desolation burst into the routine found in Intrusive Skin without any warning" —La Gaceta


LA GACETA LITERARIA

“Todos soñamos con ser leídos

Gabriela Mayer

26 May 2019

“Más que narrar algo realista me gusta buscar esa vuelta extraña, lo que no vemos y podríamos ver”, afirma la autora de La piel intrusa, libro ganador del segundo premio de la Fundación El Libro, presentado durante la 45 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. 

En entrevista con LA GACETA Literaria, admite que descubrió “obsesiones que ni sabía que tenía” con la publicación de este volumen. La extrañeza, lo fantástico y la desolación irrumpen inesperadamente en las cotidianeidades de La piel intrusa (Páginas de Espuma), en medio de conflictos vinculados a la maternidad y la pareja. Integrado por 14 relatos, el libro abre con el registro fantástico de Septiembre en la piel y culmina con el inquietante Los afueras.

- ¿Cómo viviste el proceso que llevó a la publicación de tu primer libro?

- Creo que todos soñamos con ser leídos y los concursos son esa posibilidad de llegar a más gente. Lo mandé el último día, después de haber juntado todos los cuentos. Fue una gran sorpresa cuando me llamó Oche Califa y me dijo que había ganado el segundo premio. Siendo tan exigente con mi propia escritura, me propuse que me lo publicasen especialistas en cuento como Páginas de Espuma y me contacté con Juan Casamayor. Me leyó y fue así de mágico.

- Muchos cuentos se relacionan con la maternidad, los vínculos difíciles...

- Es llamativo, porque nunca busqué escribir sobre la maternidad. Mi idea de libro de cuentos es abrir y en cada cuento encontrar una sorpresa. Y escribí desde ahí, buscando la sorpresa. Durante la edición, en una nueva relectura, encontré esto de la maternidad. Se ve que eran obsesiones que ni sabía que tenía.

- La incomunicación entre los personajes es otra constante.

- Los personajes están en distintas capas y no se comunican. Cada uno está en su mundo y no llegan a establecer un diálogo. Pasa con todos los personajes en general, explícitamente o no.

- ¿Cómo conciliaste letras con farmacia? ¿Tu formación como farmacéutica te aporta otra mirada para escribir?

- En las dos hay abstracciones. Entonces la forma de pensar se puede congeniar bastante bien. En las ciencias exactas uno trabaja mucho con abstracciones, con extrapolaciones, hay cosas que uno no ve. Y a mí me gusta buscar eso en la literatura. Son posibilidades de cosas que están ahí y que uno no las ve.

- ¿Te sentís más cómoda trabajando con personajes femeninos?

- Sí, me siento más cómoda narrando como si fuera yo misma el personaje. Por ejemplo en los cuentos donde hay una madre con una hija caprichosa es fácil ponerse en ese lugar. Después las emociones que uno puede llegar a tener son las de esa madre o no, pero hay situaciones comunes que le podrían pasar a cualquiera.

- Varias autoras se destacan actualmente en el panorama del cuento, como Samanta Schweblin y Mariana Enríquez. ¿Te sentís parte de esa generación?

- Las admiro muchísimo, así que si en algún momento me dicen que pertenezco a ese grupo de jóvenes escritoras latinoamericanas me daría un orgullo enorme. Creo que hay una gran voz femenina que está surgiendo y que en realidad siempre estuvo. Todas esas voces juntas -la de Samanta, la de Mariana, la de María Fernanda Ampuero- quieren decir algo. Es como un gran mensaje: acá estamos, las mujeres también escribimos.