El perro que comía silencio - El Cultural

"Mellado shows a vivid imagination for novelty, an eagerness for originality, and a taste for absurd literature" —El Cultural


El perro que comía silencio

Care Santos

01 abril, 2011

El cuento literario, en su amplio espectro, admite piezas que en ocasiones son más próximas a la greguería, el aforismo o la poesía que a la ficción narrativa. Entre estos parientes nada lejanos del relato cabe ubicar los cuentos de este primer libro de la chilena Isabel Mellado, que antes de su debut han sido ya aplaudidos por autores como Hipólito G. Navarro y Andrés Neuman e incluidos en la antología Velas al viento, de Fernando Valls. No me extrañan los padrinos. El mundo literario de Mellado tiene mucho en común con el de los dos autores citados: sus textos hacen alarde de una imaginación ávida de novedades, de un afán de originalidad y de un gusto por la literatura del absurdo que comparte con Navarro. Asimismo, la última parte -«Huesos»- es un magnífico ramillete de aforismos, en los que la autora busca el anverso y el reverso a las palabras y crea situaciones que deben de ser muy del gusto de Neuman.

El libro se divide en tres partes. Por la primera transitan seres inanimados con sentimientos, animales desolados y personas en busca de abrazos de rebaja en grandes almacenes. Son los relatos menos realistas. La segunda, dedicada a la música, homenajea a la otra ocupación de su autora, que es violinista. El libro se cierra con los aforismos mencionados, acompañados de las graciosas ilustraciones de Mellado.